PASAJEROS: ROBERTO “PÁJARO” DELLA ROSSA EL CHAPISTA DE FIERRO
El pájaro vive hace 54 años en la localidad, es conocido por su calidez y por tener el único taller en el rubro “El Gringuito” escapes Plottier. Padre, abuelo y chapista con actitud de hierro, que supo atravesar las circunstancias de la vida, ganarse el cariño y la adopción de Plottier.
¿Cuando llegó a la ciudad?
-Yo vine de Cipolleti a los 14 años con un hermano, a poner un taller. Trabaje un tiempo, pero no me alcanzaba, y no podía conseguir trabajo en ningún lado porque estaba el asunto de la colimba. Entonces, no me tomaban, porque te tenían que pagar medio sueldo. Hasta que me largue solo, y empecé a trabajar de maquinista, en un galpón de empaque. Ahí inicie los primeros años de mecánico, me prestaron un taller y comencé con la chapa y pintura. Inclusive después me case, y me dieron casa y todo. Con el tiempo alquile un galpón en el centro, aunque también trabaje un año, en gas del estado.
¿Por qué le dicen “pájaro”?
-Me dicen pájaro, porque cuando llegamos con mi hermano alquilábamos en una pensión. Yo no era cómico, pero siempre me andaba dando la risa, inventando algún chiste, entonces me dicen- vos te pareces al “pájaro loco”- . Y de ahí, todos comenzaron a llamarme así, y a mí me gusto.
Durante la entrevista, relata parte de su historia personal. Entre ello, el desafío de cocinar y llevar solo la crianza de su único hijo, Alejandro.
-Cuando mí hijo tenía 7 años, me quedé viudo, tuve que aprender de todo, uno de ellas fue cocinar, ya que solo hacia tres menues: bife con cebolla, cebolla con bifes y huevo hervido.
Así fueron pasando los años. La gente se portó muy bien conmigo siempre. Soy conocido, a donde voy me saludan. Inclusive tuve una operación hace tres años de próstata, estuve muy jodido, pero hoy estoy bien, y la gente se acercó para saber de mí salud.
¿Cómo es un día del “pájaro”?
-Me levanto temprano, como somos distribuidora de caño con el pibe mío, yo hago el reparto en Neuquén. Después vengo a cocinar, siesta, más tarde unos mates con el pibe que tenemos en el taller, y sino salgo a dar vueltas en el patinodromo con el nieto.
Día por medio, me gusta ir al casino, soy habitué. Y los domingos me gusta ir a la feria a charlar con la gente. También hay días, que con un amigo agarramos un pedazo de carne y nos vamos al autódromo. Siempre tengo algo que hacer.
A sus 68 años, “el pájaro”, destaca no perder, el buen humor, las buenas prácticas, valores y sobre todo el respeto por los demás.
-Cuando uno no está bien, no tiene porqué agarrárselo con el otro, la otra persona no tiene la culpa de los problemas de uno, es bueno ser amable y tratar bien al otro.
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