Domingo, 23 de agosto
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Semillas: la importancia vital de su consumo - Segunda parte

ACTIVACIÓN Y FORMAS DE CONSUMO

Nos encontramos nuevamente en una edición más de QuieroNatural. Gracias por estar compartiendo este espacio de vida consciente, para acercarse a una vida más equilibrada y saludable, respetando nuestro cuerpo y la relación con nuestro planeta tierra. En esta séptima edición, continuaré con la segunda parte del gran tema “Semillas”, cuya primera parte ya fue publicada. En esta segunda parte les contaré de las propiedades de cada categoría de semilla y de las diferentes maneras de consumirlas, agregando al final una receta donde se pueden utilizar como postre natural. Les recuerdo que pueden leer esta y todas las ediciones anteriores de QuieroNatural en la página de Facebook Quiero Natural – FM TOP, con más temas informativos de alimentación, consumo natural, entrevistas, eventos ligados y recetas naturales.

ANTES ¡IMPORTANTE SABER!

Antes del consumo de cualquier semilla, sea cual sea la forma de hacerlo que elijamos (excepto si es en forma de harina), es necesario previamente lavarlas y activarlas. Esto último es dejarlas en remojo durante una cantidad de horas que va a depender de la semilla y puede variar entre 4, 6, 8 o 12 horas (se puede buscar esa información fácilmente en internet). En este remojo la semilla se va a activar. Respecto al lavado y activado de las semillas previo al consumo, si se trata de una semilla en la que podemos pelar su cáscara (como la nuez o el girasol con cáscara), se pueden pelar y pasar directamente al activado, pero en el caso de ser semillas que no podemos pelar (como el lino o fenogreco), por el procesamiento y almacenamiento que atraviesan, debemos antes de activarlas, lavarlas a fin de evitar impurezas. Hay que tener en cuenta que, por la riqueza nutricional de estos alimentos, se pueden desarrollar hongos y mico toxinas, por eso hay que tenerlos en ambiente fresco y envasadas al vacío para su conservación. Para lavarlas, se pueden remojar 20 minutos, sumergiéndolas en agua limpia. Al cabo de ese tiempo la evidencia de hongos es una capa espumosa y de residuos en la superficie. Enjuagar abundantemente, luego activar. La activación de las semillas es siempre aconsejable previo a cualquier forma de consumo que hagamos (menos en forma de harina). Conviene incluso activar las semillas que consumimos en forma directa, como las de girasol pelado o los frutos secos (nueces, almendras, castañas de cajú, etc.). Y para el caso de las semillas oleaginosas (variedades de sésamo, chía, variedades de lino, amapola) que difícilmente nuestros dientes pueden masticar y romper por su diminuto tamaño, la activación y el molido previo representa la única forma de incorporar correctamente sus nutrientes, dado que una vez ingeridas, nuestro mismo cuerpo no puede romper sus estructuras resistentes, porque justamente están preparadas para sobrevivir ante las adversidades ambientales, entonces ni nuestros jugos gástricos las disuelven. Significa que, así como las comiste y entraron a tu cuerpo, así saldrán, sin aprovechan todos los componentes que hay dentro de la semilla, ya que nunca se rompió en partes para eso. Sin embargo, para el caso del resto de las semillas (cereales y leguminosas), como son de mayor tamaño y fácilmente masticables, es innecesario el molido previo ya que nuestros dientes hacen este trabajo y así, todo lo que tienen dentro es liberado e incorporado en la digestión. Por estas cuestiones es que es importante prestar atención a cómo incorporar las semillas a nuestro consumo, así ya que lo vamos a hacer, lo hagamos correctamente.

ACTIVACIÓN DE LAS SEMILLAS

La técnica de activación consiste en el “despertar” de la semilla, expresión que utilizamos ya que la misma recibe la señal de que puede comenzar a crecer y desplegar su energía contenida, o sea, estamos despertando toda esa energía vital que posee dentro de su estado de latencia. Y como ya

dije, sólo se requiere para despertarlas de algunas horas de remojo en agua. En este tiempo la semilla absorbe agua y pone en marcha procesos internos que pre digieren nutrientes (haciendo luego más fácil y rápida su digestión en el cuerpo) e incrementan todo su contenido nutricio. Además, mediante este proceso se eliminan eventuales restos de hongos y mico toxinas que hayan resistido al lavado previo. Por esto consumir una semilla activada siempre es más saludable y beneficioso para la digestión y nutrición del organismo que cruda sin activación. Por ejemplo, consumir nueces o cualquier fruto seco en forma directa sin haberlas activado primero, tiene un potencial nutritivo menor de lo que realmente tendría si estuviera activada y además su digestión será más lenta. De hecho, hay muchas personas a las cuales los frutos secos como nueces, almendras, pistachos, maní, etc. les producen malestar estomacal, y notan una gran diferencia al comerlos una vez que han sido activados. Es importante tener en cuenta para cualquier activación, que el material en el que dejemos en remojo a las semillas influye. El plástico por ejemplo no es recomendado por ser un material poroso, lo que implica menor higiene y mayor transmisión de sus compuestos contaminantes al agua contenida. Además, hay que tener en cuenta que luego de las horas de remojo, el agua debe ser botada (es de excelente calidad para regar las plantas) y las semillas se deben enjuagar. Las excepciones a estos últimos dos pasos (botar el agua y enjuagar) la constituyen las semillas de lino y chía, ya que el agua de activación es óptima para el consumo directo, a fin de incorporar los saludables mucílagos que se forman (película tipo gel, excelente también para ligar como reemplazo del huevo). Si las semillas no se consumen de inmediato, conservar un par de días en heladera, en un frasco cubiertas con agua y cambiar el agua una vez al día o deshidratarlas para consumirlas luego.

FORMAS DE CONSUMO

Hay muchas maneras de consumir las semillas, recordando que estas pueden ser de tres categorías:

* oleaginosas (lino, chía, sésamo, girasol y frutos secos);

* cereales y pseudocereales (trigo, trigo burgol, sarraceno, cebada, centeno, avena, mijo, quínoa, arroz, amaranto);

* semillas leguminosas (lentejas, porotos aduki, porotos mug, arvejas, habas, chuchas, fenogreco, algarroba).

Ahora, luego de haber lavado y activado por las horas que corresponde a cualquiera de estas semillas, procedemos a las formas de consumirlas que encontramos. Si vamos desde la opción que aporta menor vitalidad a la que aporta mayor energía vital, en ese orden, las opciones para su consumo son: la primera, cocidas (tostadas o hervidas), la segunda como harinas (procesadas hasta la consistencia harinosa, en reemplazo de harinas refinadas) y la tercera, crudas, que puede ser sólo activadas, método que vimos recién, o bien germinadas.

RECORDANDO POR QUÉ CONSUMIR SEMILLAS

Para reconectar con este mundo lleno de vida, que es el de las semillas de nuestra Madre Tierra, conviene retomar la idea de por qué reside el valor en consumirlas. Dijimos en la nota anterior que las semillas albergan en su interior vida, energía vital, y es esa misma energía llena de vida la que le da el “combustible” al organismo para rejuvenecerse, salir de una enfermedad, regenerar y reparar células, levantar el estado de ánimo, sanar dolencias, absorber correctamente mineras y nutrientes, en fin, vivir en armonía y buen estado de salud, como corresponde. Si nos alimentamos de alimentos que contienen vida como también son las verduras, frutas, algas, el agua, tendremos más calidad de vida, que se traduce en pensamientos y sentires llenos de vida, llenos de energía alta. Si nos alimentamos de alimentos desvitalizados, como todos los que están procesados, refinados por las industrias o cocinados, esa misma energía carente de vida, es con la que estamos recargando nuestro

cuerpo. Si me cargo de una energía baja, con esa misma energía voy a funcionar el resto del día, desde mis pensamientos, mi estado físico, mi estado de ánimo, mi resolución de conflictos, mis emociones, mi manera de relacionarme con el entorno y todo lo que concierne a la energía con la que me desenvuelva. Así que el ejercicio de consciencia en la alimentación, es empezar a prestar atención a la vitalidad de lo que comemos, si realmente nos estamos vitalizando cuando hacemos el acto de comer o más bien le estamos haciendo una carga al cuerpo que le quita energía vital.

POSTRE NATURAL CON SEMILLAS DE CHÍA

Por ahora hacemos una pausa aquí y retomamos en las próximas notas con toda la información sobre cada una de estas formas de consumo recién nombradas, para saber por qué conviene más una que la otra. Mientras tanto, les comparto esta receta de postre natural con la incorporación de semillas de chía. Disfruten y nos encontramos en la próxima. ¡Gracias por leer!

Ingredientes: -1 taza (250 ml) de leche vegetal (puede ser de coco, arroz, almendras, nueces) mira la nota anterior donde compartí una receta de leche de almendras -1/4 taza de semillas de chía -3 cucharas de cacao amargo sin azúcar -Stevia, miel o azúcar integral mascabo si querés endulzar (a gusto)

Preparación:

1) En un recipiente, mezclar la leche, las semillas de chía, el cacao y el endulzante que hayas elegido. Revuelve bien. 2) Divide la mezcla en porciones y llévala al refrigerador durante 2 horas (como mínimo). Al reposar, la semilla de chía absorberá todo el líquido y quedará una consistencia cremosa. 3) Puedes decorarlo rallando por encima cascara de limón o añadiendo coco rallado, algunos frutos secos o frutillas cortadas en trozos pequeños.

www.topmultimedios.com.ar

Fuente: Be Fy
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