SENILLOSA. - El rol de la mujer rural crece en las chacras
Madre e hija cuentan cómo se organizan para llevar adelante un proyecto productivo familiar. Apuestan a lo orgánico para subsistir y ofrecer
“La mujer del campo, como la mujer de todos los ámbitos, cumple muchos roles, siempre va al frente y nunca pero nunca se achica”, así describe Felicidad Cruz Zoraida de 64 años su labor como mujer agricultora. Ella, junto a su esposo y una de sus siete hijas llevan adelante la chacra “La Norteña”, en Senillosa. El proyecto de dos hectáreas y media es de agricultura familiar y lo llevan adelante tanto ella como por su hija. Ambas tienen un rol fundamental en todo el proceso de producción.
Como Felicidad, muchas se ponen al frente de la agricultura. Y por eso, cada 15 de abril se conmemora el Día internacional de las Mujeres Rurales, con el fin de “reconocer el papel de las mujeres en el desarrollo agrícola y en la erradicación de la pobreza a través del auto sustento”, según declaró la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
Felicidad nació en Bolivia, a los 12 años se fue a vivir a Jujuy con su familia para trabajar en el campo y recién hace 14 que llegaron a Senillosa. Ella como todos sus antepasados tienen una larga tradición agricultora y concibe el arte de trabajar la tierra como una virtud que todos deberían desarrollar en algún momento de su vida. “En estos tiempos de crisis de los trabajos urbanos y con la dificultad de acceder a los estudios, la agricultura es un medio ideal para autosustentarse. El campo te da la oportunidad para vivir bien, crecer y no depender de otras personas”, afirma Felicidad.
Ella tiene todo el porte que tienen las mujeres fuertes y a su hija la crió en el mismo sentido. Si bien hoy Carolina tiene la posibilidad de estudiar un carrera universitaria en Cipolletti, algo que para sus padres fue impensado, ella sabe que siempre va a estar ligada al campo y es algo que disfruta hacer por las tardes y los fines de semana.
“La mujer es la parte fundamental en el trabajo del campo. Además lleva adelante el hogar, los hijos, está atenta en ver qué producir y cómo reproducir lo que se hizo, y siempre buscando medios para traer nuevas alternativas y producciones”, dice Carolina sobre su mamá y sobre otras mujeres rurales que ve cotidianamente en la zona .
La más joven cuenta además con orgullo que fue a su mamá a quien se le ocurrió traer Yacón, un tubérculo que se da mucho en Perú y Bolivia y que en el norte de Argentina recién comienza a producirse. “Quizás no salga la misma cantidad de producción que en otros lados, pero sí pega acá en la zona. Muchas cosas pegan si se las trabaja con paciencia y predisposición”, afirma.
Alfalfa, yacón y hortalizas
En La Norteña, una chacra de dos hectáreas y media de producción familiar, Felicidad y su hija Carolina son las encargadas de levantar la producción de alfalfa, yacón, hortalizas, frutales y hongos, de llevarlos al centro de elaboración, empacar y comercializarlo tanto en ferias como en los comercios.
“Lo orgánico es lo mejor. Lo industrializado ya está, ya enfermó bastante gente y la gente está volviendo a lo natural. La Madre Tierra nos provee todo lo que necesitamos, ¿para qué más?”, reflexiona Felicidad.
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