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ESPACIO DE Be Fy - ALIMENTACIÓN VIVA PARA UNA MEJOR VIDA (edición 9)
Consumir alimentos vivos (crudos) es más saludable
Nos reencontramos en una novena edición de este espacio digital saludable, QuieroNatural, gracias por sumarte una vez más a esta propuesta de integración a la vida natural. En la edición número siete, hablamos de las semillas en cuanto a su forma de ACTIVACIÓN e importancia de consumirlas, activadas (o “vivas”). En esta edición ampliaré sobre qué es esta nueva tendencia de la alimentación “viva” o cruda (que también se conoce aquí con su nombre en inglés “raw food”), qué maneras de consumir alimentos crudos o vivos tenemos y sus beneficios. Además, para acompañar esta nota viva, dos recetas de postres sin cocción, totalmente crudos y riquísimos, llenos de sabor y vitalidad: tarta de chocolate y helado de banana y durazno con chocolate. Te recuerdo que en la página de Facebook “Quiero Natural – FM TOP” podés leer esta y todas las ediciones anteriores de QuieroNatural, con más temas informativos de alimentación, medicina natural, entrevistas, eventos, emprendimientos ligados y recetas naturales.
QUÉ ES LA ALIMENTACIÓN VIVA, RAW O CRUDA La alimentación viva consiste en esto que ya he hablado en las notas referidas a las semillas seis y siete, donde los alimentos que consumimos conservan su estado vital y por lo tanto nos proveen de esta vitalidad al consumirlos. Por eso es alimentación viva, porque aún tienen esa energía de vida adentro y ejercen ese mismo efecto de llenar de vida al alimentarnos de estos. Para ello, el alimento se caracteriza por estar en un estado natural en el que no ha sido alterado por la cocción, por eso se lo llama también alimentación cruda (o “raw food” en inglés, como también se lo conoce) porque no fue cocinado, refrigerado ni alterado por el procesado del refinamiento o del agregado de químicos conservantes, colorantes, saborizantes, etc. Entonces, en la alimentación viva nos estamos proveyendo justamente de vida y de energía de alta vibración, para mantenernos con el sistema inmunológico fuerte, para regenerar nuestras células más rápido y eficientemente, para rejuvenecer nuestro estado físico, anímico, mental y energético, en fin, para vivir con más y mejor vida.
FORMAS DE CONSUMIR ALIMENTOS VIVOS
Para alimentarnos de forma viva y que tengamos más vida y de mejor calidad, podemos ingerir las semillas, frutas y verduras de forma cruda. De esta manera nos aseguramos que el alimento no fue desvitalizado a través de algún proceso nocivo como la cocción, refrigeración o refinamiento y por lo tanto evitamos que nos transfiera esa desvitalización con la que viene, y más bien nos otorga su mejor calidad de energía, que es en definitiva lo que buscamos cuando nos alimentamos, obtener energía pura. Recordamos acá, como se explicó en notas anteriores, que al decir “semillas” hago referencia a los tres grupos: semillas oleginosas (chía, lino, sésamo, girasol, maní, nueces, almendras, castañas de caju, avellanas, pistachos y más), semillas cereales y pseudocereales (trigo, trigo burgol, sarraceno, cebada, centeno, avena, mijo, quínoa, arroz, amaranto y más) y semillas leguminosas (lentejas, porotos aduki, porotos mug, arvejas, habas, chuchas, fenogreco, algarroba y más).
Entonces, todas las categorías de semillas, junto con las frutas y las verduras, las podemos consumir en su forma cruda. ¡Sí! crudas. De hecho, es la mejor forma en que podemos incorporar todas sus bondades, porque sus células no están dañadas, mutadas ni alteradas de ninguna forma, sino completamente vivas. Todas las frutas se pueden consumir crudas y todas las verduras también,
excepto la papa, batata y el zapallo de cáscara dura, dado que contienen almidones complejos difíciles para el organismo de degradar, por lo que necesitan de la cocción. Y en cuanto a los tres grupos de semillas que vimos, también se las puede consumir crudas.
La manera de consumir las semillas crudas son: el grupo de oleaginosas a través de la activación (de la cual se habló en la nota anterior) y de la germinación, muy muy sencilla de hacer en casa, método que vale tratar y explicar en una próxima edición. Y los grupos de semillas leguminosas, cereales y pseudorecerales, se las puede consumir crudas a través de la germinación. Así, nos podemos alimentar de lentejas crudas, igual que porotos, arroz y cualquier otro cereal o leguminosa, todos crudos o vivos. Y a raíz de la activación y germinación de semillas, se pueden hacer elaboraciones con cualquiera de ellas, como “leches” vegetales, pastitas untables, “quesos” vegetales, helados y ¡muchas recetas más muy fáciles! que te invito a investigar.
Otra forma de consumir las frutas, verduras y semillas crudas, es deshidratándolas. Para lo cual las podes dejar al sol o armarte un deshidratador casero (también se compran). Tanto la energía del sol, como la de los deshidratadores, que entregan a los alimentos en forma de calor, no supera los 42° C, por lo que no llega a ser una cocción, sino que es simplemente un secado, donde extraen el agua de las células del alimento. Por esto se llama al proceso deshidratación. Al ser así, no se daña la vida del alimento y no se estropean las propiedades del mismo, sino que conserva su energía vital y por lo tanto sus bondades y beneficios al ser consumidos. Además de que deshidratados se los puede conservar y almacenar por meses.
Entonces, para consumir alimentos vivos podemos hacer:
> Platos con verduras crudas
> Consumo directo de frutas
> Jugos de verduras y/o frutas
> Deshidratación de frutas, verduras y semillas
> Activación o germinación de semillas oleaginosas
> Germinación de semillas cereales, pseudocereales y legumbres
> Harinas de semillas crudas, sin activar
> Preparados de: “leches” con semillas activadas o germinadas, pastitas untables con verduras y/o semillas activadas o germinadas, “quesos” con semillas sin activar, activadas o germinadas, helados y postres con semillas activadas y frutas crudas ¡y muchos preparados vivos más!
BENEFICIOS DE CONSUMIR ALIMENTOS VIVOS
Básicamente, nada más y nada menos, lo que le estamos dando a nuestro cuerpo físico, a nuestro cuerpo mental, emocional y energético, es vida. La energía que tengan los alimentos, es la energía que van a tener mis células, mi mente, mis emociones. Entonces, si nos alimentamos de vida, tendremos vida. Pero buena vida, con buen estado de salud, pensamientos y emociones llenos de vida, de energía alta. Si nos alimentamos de alimentos desvitalizados, esa misma energía carente de vida, es con la que estaremos cargando nuestro cuerpo físico, mental, emocional y energético y, si me cargo de una energía baja, con esa misma energía voy a funcionar el resto del día, desde mis pensamientos, mi estado físico, mi estado de ánimo, mi resolución de conflictos, mis emociones, mi manera de relacionarme con el entorno y todo lo que concierne a la energía con la que me desenvuelva
Alimentación viva es vida. Tan sencillo y a la vez grandioso como eso. Sencillo porque es cosechar una fruta de un árbol, lavarlo y comerlo o ir a una feria y comprarle al productor. Es conseguir semillas y activarlas en tu propia casa, con tu propio amor y gusto y luego consumirlas de la forma que más te guste, en la elaboración que quieras, teniendo un desayuno natural, una merienda sana o un postre natural. Olvidándote de tener que comprar comidas procesadas y refinadas, con ingredientes que ni sabes que tienen, que te hinchan, te quitan salud y te producen más ansiedad de seguir comiendo, poniendo energía, dinero y tiempo en industrias que se alimentan de este círculo vicioso. Alimentación viva es comprar verduras frescas y de estación y no tener que gastar tiempo ni energía en cocinarlas y después reacomodar y lavar todo el lío; es cortar, rallar, lo que más te guste, condimentar y disfrutar. O hacerte un licuado de algunas verduras, un jugo de frutas, incorporar semillas activadas, germinar en tu casa, sin siquiera tener que salir a comprar semillas germinadas porque las haces vos, sabes cómo es el proceso, cuidas tu bolsillo y tu alimento.
Vivís lo que es la soberanía alimentaria, la autonomía en la alimentación, la independencia y responsabilidad con vos misma/o. Y si crees que no sabes cómo hacerlo, si estas empezando y crees que no tenes tiempo, es comprarle a un emprendedor o emprendedora que tiene estas líneas de alimentación consciente, aportando a la economía local y justa y llevándote también a relacionarte con otro tipo de personas, más allá de la cajera del supermercado.
Es realmente más sencillo, aunque al principio parezca difícil o caótico porque no está el hábito incorporado, pero charlando con cualquier persona que ya lo adquirió te puede contar, que luego del primer impulso y la readaptación a un nuevo estilo de alimentación, es todo más simple. Y mejor. Incluso es más sencillo vivir con energía de vida adentro, con energía de salud. No tener que gastar tiempo, dinero y energía en consultas médicas, en estudios, en medicamentos farmacéuticos sintéticos debido a la degeneración de salud que nos ocasionamos con lo que ingerimos durante años.
Es más sencillo sentirse vital y no necesitar un chequeo médico que te lo diga. Es más simple vivir con más conexión y relación con nuestra Madre Tierra y poder alimentarnos de ella con gratitud y reconocimiento de cómo nos ofrece los alimentos, sin degradarlos, sin restarles valor, sin subestimarlos. Un estilo de alimentación viva lleva a la simpleza, donde todo se hace y se siente más liviano, más fácil y manejable y, por ende, te lleva a estar en un estado más relajado, porque hay menos obstáculos que pasar a la hora de recargar la energía y disfrutarla.
Claro que con palabras nunca llega a ser ni cercana la descripción que se pueda dar, comparadas con la experiencia vivencial. Por eso, la mejor forma de conocer por qué consumir alimentos vivos, es que lo prueben por sus propios medios por un tiempo sostenido, con fuerza de voluntad y decisión y después corroboren por su cuenta propia los beneficios a la salud física, anímica, mental y energética que trae. Total, con probar una o dos veces al día, ir incorporando algo vivo dentro de toda la cantidad de veces que se ingieren alimentos, es un buen comienzo.
PARA EMPEZAR…
El ejercicio de consciencia en la alimentación consciente, es empezar a prestar atención a la vitalidad de lo que comemos, si realmente nos estamos vitalizando cuando hacemos el acto de comer o más bien le estamos haciendo una carga al cuerpo que le quita energía y, por consiguiente, vida. Por esto es muy importante hacer consciente el énfasis de la vitalidad en lo que ingerimos todos los días, durante todo el día. ¿Cuántos de esos alimentos que consumimos repetidas veces al día tienen células vitales, que le aporten vida a mi vida? ¿Qué alimentos son los que aún tienen vida interna? Las frutas
crudas, las verduras crudas, las semillas activadas o germinadas, las algas crudas, el agua. ¿Cuántos de esos alimentos ingiero y cuántas veces al día? Ya sabemos que lo que comemos, es lo que somos. La energía que tengan los alimentos, es la energía que van a tener mis células, mi mente, mis emociones. Entonces, si nos alimentamos de vida, tendremos vida. Pero buena vida, con buen estado de salud, pensamientos y emociones llenos de vida, de energía alta. Si nos alimentamos de alimentos desvitalizados, esa misma energía carente de vida, es con la que estaremos recargando nuestro cuerpo físico, mental, emocional y energético y, si me cargo de una energía baja, con esa misma energía voy a funcionar el resto del día, desde mis pensamientos, mi estado físico, mi estado de ánimo, mi resolución de conflictos, mis emociones, mi manera de relacionarme con el entorno y todo lo que concierne a la energía con la que me desenvuelva. ¿Cuáles son los que están desvitalizados? Todo lo adulterado que rompió su cadena natural, es decir los cocidos, refrigerados y procesados refinados: carnes, lácteos, harinas refinadas (como pastas blancas), azúcar refinada, semillas refinadas (como arroz blanco) y, en definitiva, todas las comidas que derivan de estos. Que, casualmente, son los que abundan en las estanterías de los mercados. Dónde y a quién le compro mis alimentos, si es que no los produzco por mi cuenta, también es un buen interrogante personal, disparador de consciencia en los hábitos diarios.
RECETA TARTA DE CHOCOLATE
Ingredientes para la base
2 tazas de castaña de cajú, activadas 1 hora (u otro fruto seco, como nueces o maní) 1 taza de pasas de uva, activadas 30 minutos 1 cucharada de ralladura de naranja Jugo de naranja cuanto basta
Preparación de la base
Procesar las castañas brevemente, generando una harina de textura gruesa. Licuar las pasas con el jugo de naranja para formar una crema. Mezclar todos los ingredientes hasta lograr una masa homogénea. Estirar la masa sobre un molde. Deshidratar durante 6 horas. Opción: colocar en congelador una hora.
Ingredientes para la cobertura
2 tazas de coco rallado, activado 30 minutos 4 cucharadas de cacao amargo 4 cucharadas de azúcar mascabo. Jugo de naranja cuanto basta 1 cucharadita de esencia natural de vainilla 1 cucharada de harina de lino activada
Licuar los ingredientes hasta lograr una crema liviana. Esparcir sobre la base.
Dejar enfriar en heladera un par de horas.
RECETA DE HELADO NATURAL
Ingredientes
4 bananas congeladas 2 duraznos congelados 1 taza de frutas desecadas (puede ser pasas de uva, dátiles, duraznos, orejones de peras) 1 cucharada cacao puro en polvo 1 cucharada de coco rallado
Procedimiento
Procesar las bananas, los duraznos y el coco rallado hasta que quede una pasta tipo crema (si no tenes procesadora puede hacerse con licuadora). Verter en un recipiente la crema resultante.
Procesar el cacao en polvo con las frutas desecadas que hayas elegido, para hacer el chocolate natural. Agregar para esto un poco de agua, a gusto. Verter en otro recipiente la crema resultante.
Ya tienes tu helado con crema de chocolate, naturales, saludables y riquísimos para disfrutar.
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