Domingo, 09 de agosto
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INTERNACIONALES - Edid Chumacero, la enfermera que cruzó un río para salvar a un bebé

Edid Chumacero, una enfermera que cruzó un río y caminó por trochas, venciendo cada obstáculo para salvar a un recién nacido.

Edid Chumacero, una enfermera que cruzó un río y caminó por trochas, venciendo cada obstáculo para salvar a un recién nacido.

 

Ha llovido durante un mes entero en Piura, los hombres miran hacia el cielo y piensan fuerte en el pasado. Las noticias dicen que el río llegará a 1500 metros cúbicos por segundo. En el Bajo Piura, una anciana murmura que el agua está venciendo a la tierra. Luego se santigua y marcha hacia su casa de barro. A muchos kilómetros de allí, en Morropón, el lugar donde se ha registrado la mayor lluvia de la región, el río es furioso y envuelve todo a su paso, la lluvia cae violentamente, los vientos arrasan con los techos y un bebé recién nacido llora en medio de tanta calamidad.

En un caserío cercano a Pueblo Nuevo de Maray, un bebé llora de dolor, y la alerta llega al centro de salud. La enfermera Edid Chumacero, nacida en Pacaipampa – Ayabaca, madre de una hija y dueña de una vocación reforzada por la pasión, alista sus cosas y parte a buscarlo. El río ha crecido demasiado por las recientes lluvias, es difícil vadearlo, las piedras golpean las piernas y las ramas de los árboles caídos se asoman por entre las aguas. Ella marcha sola en el inicio del amanecer. El frío arrecia y la lluvia se resiste a marchar. Es una de las tantas incursiones que ha hecho para visitar a sus pacientes en los diversos caseríos que colindan con el centro de salud.

El desprendimiento de Edid al arriesgar su vida por los otros es la muestra del amor que tiene por su profesión, y la inmensa capacidad de solidaridad con los demás. Mientras avanza hacia el lugar donde está su pequeño paciente, alguien la fotografía y Edid sonríe. Para ella, ayudar es un acto natural. En la foto el agua le cubre la mitad del cuerpo, en un brazo lleva colgado su maletín de medicinas y en la otra sus sandalias. Un tiempo después llegaría hasta donde el bebé y lograría aplicarle el medicamento que necesitaba. Edid es un ejemplo de que los pequeños actos pueden ayudarnos a superar las grandes desgracias.


Leandro Amaya Camacho

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