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Otra brutal paliza en un boliche: un joven tiene factura de cráneo
Edgar estaba con su hermano y un amigo cuando fue atacado por una patota de amigos. El hecho ocurrió en Tucumán.
Un joven de 24 años se encuentra internado con fractura de cráneo luego de ser brutalmente atacado por una patota en un boliche de la capital tucumana.
La víctima de la golpiza, identificado como Edgar Gabriel Gutiérrez, se encontraba con su hermano y un amigo en el local bailable “Galáctica” cuando los atacantes lo patearon y le rompieron una botella de vidrio en la cabeza.
Tras el ataque, Roberto Alfredo Gutiérrez, hermano de Edgar, declaró a la policía que estaban tranquilos hasta que, alrededor de las 5 de la mañana del domingo, un desconocido comenzó a agredir a su hermano.
A continuación, se acercó otro joven y le partió una botella en la cabeza por lo que su hermano perdió el conocimiento. Una vez en el suelo, los atacantes comenzaron a patearlo.
Además Roberto contó que minutos antes del ataque, su hermano se había chocado sin querer en el baño con uno de los agresores y discutieron, pero luego Edgar le pidió disculpas y se retiró.
“Vi cómo uno de ellos le partía una botella de vidrio en la cabeza a mi hermano. El impacto lo dejó inconsciente y a merced de los golpes. No conformes con haberlo desmayado, comenzaron a patearlo en el piso”, explicó.
Luego de la golpiza, Roberto apuntó contra la seguridad del boliche al asegurar que expulsó a los agresores pero no los detuvo.
“Los patovicas vieron que mi hermano estaba desmayado, con un corte profundo en la frente y no los retuvieron para que la Policía pudiera identificarlos”, replicó Gutiérrez.
Además, el joven denunció que su hermano quedó desmayado solo, dado que los patovicas también lo sacaron a él del boliche.
Tras la golpiza, Edgar fue trasladado al centro de salud, donde le diagnosticaron una fractura del parietal derecho. A causa de la gravedad de la lesión, el joven tuvo que ser trasladado al hospital Padilla, donde fue estabilizado y, luego, lo llevaron al sanatorio del Parque por pedido de su familia.
En tanto, Antonia Santillán, madre de los hermanos Gutiérrez, realizó la denuncia en dependencia policial.
“Pienso en ese instante y agradezco que mi hijo no sea otro Fernando Báez Sosa; podrían haberlo matado con los golpes que le dieron en la cabeza”, dijo la mujer.
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