Miércoles, 05 de agosto
ESPECTÁCULOS

La situación judicial de Julio de Vido depende de lo que diga su mano derecha

Por primera vez, un empresario confesó que le pagó coimas al exministro a través de su colaborador, Roberto Baratta.

Los que realizan actos sistemáticos de corrupción primero estudian el derecho y la arquitectura jurídica de lo que hacen para no caer. Julio de Vido, a lo largo de su historia como funcionario junto a Néstor Kirchner en Santa Cruz y en el Estado Nacional, tuvo siempre un gran asesoramiento de su esposa y de -paradójicamente- el ministro estrella de las privatizaciones de Carlos Menem: Roberto Dromi.

Antes de firmar cada resolución o negocio, el exministro consultaba a esos expertos para quedar a salvo de lo que iba a ser la desgracia de sus su subordinados. Muchos ya cayeron presos o son investigados, él no.

Sin embargo, acaba de suceder una novedad: por primera vez un empresario confesó que le pagó coimas. Se trata de Mario Faria Da Silva, uno de los grandes ejecutivos de Odebrecht. Según declaró, pactó ese negocio con Roberto Baratta.

Cuenta la leyenda que Baratta vendía billetes de lotería hasta que lo descubrió Kirchner. Como el expresidente le tomó simpatía, le ordenó a De Vido que le diera trabajo y fue nombrado funcionario en una cámara de pesca dedicada a los langostinos.

Cuando el kirchnerismo llegó al Ejecutivo Nacional, Roberto Baratta se convirtió en coordinador del Ministerio de Planificación. Además, fue director de YPF y manejó el negocio de la energía en nombre de De Vido.

Con la declaración de Faria Da Silva, el exfuncionario estará acorralado por la Justicia y el exministro de Planificación dependerá de que su colaborador no hable. Por el momento, ya hay un silencio que se quebró: el del empresario de Odebrecht.

Sin embargo, hay otros silencios que no se rompen. Este martes Cristina Kirchner dio un largo discurso en el estadio de Arsenal. Normalmente, la expresidenta no habla de corrupción, ni da explicaciones por las acusaciones que pesan sobre ella y todo su entorno. Pero cometió un fallido: fue a relanzarse políticamente a un lugar que se llama Julio Grondona: un exjefe silencioso de otra mafia, la del fútbol.

Grondona murió llevándose a la tumba los secretos de los negocios de la AFA con la FIFA, de la que era tesorero. Después de su muerte otros hablaron y se desmoronó el negocio entre el dirigente y el gobierno kirchnerista por el Fútbol para todos. Por ese caso está procesado casi todo el Gabinete de ese periodo.

Durante el acto de la expresidenta hubo silencios que se quebraron involuntariamente: un relanzamiento optimista , lleno de gente, en un lugar de un jefe silencioso: Julio Grondona.

Otro jefe silencioso es Julio de Vido. El exministro depende del silencio de Baratta, que no sabemos si va a hablar.

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Fuente: TN
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