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El relato del joven que salvó a su familia de las llamas
Mauro Sisto sobrevivió al trágico incendio de la calle Sáenz Peña. Describió los intensos momentos para escapar de su casa
Apenas su señora abrió la puerta, una lengua de fuego y una densa humareda negra invadió el dormitorio donde Mauro Sisto recién se despertaba, al lado de su beba de 7 meses. La desesperación comenzó a acelerar las pulsaciones. Su esposa gritaba y Mauro no sabía qué hacer. Estaba atrapados por un incendio que había comenzado en el living-comedor de la vivienda de madera, ubicada en la calle Sáenz Peña 1258. Allí, había un calefactor que pudo haber causado el fuego.
“Comencé a golpear la pared de madera con mis puños, porque no podíamos salir por la ventana porque tenía rejas”, relató Mauro a DeBariloche. “Mientras golpeaba la pared, escuchaba a mi cuñado que desde la habitación de al lado gritaba: ¡mamá, mamá!”, contó.
Dijo que el aire casi no se podía respirar por el humo espeso y caliente. Ni la lluvia torrencial que caía a esa hora sobre esta ciudad aplacaba la furia de las llamas.
“Me estaba desvaneciendo, mi cuñado gritaba y mi señora no podía ver nada y tocía y tocía por el humo”, señaló Mauro. Dijo que su pequeña hija se estaba desvaneciendo. “Mi señora le gritó a su hermano que saliera por la puerta de nuestra habitación, porque no podíamos salir al living porque el sillón estaba cerca de la puerta prendido fuego”, rememeró.
El joven aseguró que desde la habitación donde estaba durmiendo su cuñado de 9 años, no escuchaba nada. Allí, también estaba su sobrina de 3 años. “No escuchamos gritar a los chicos”, sostuvo. El humo eran muy espeso. No tenían fuerzas para llamar a los nenes. “Mi señora se quedó sin voz y no podíamos para de toser”, aseguró, afligido, Mauro.
Dijo que con la ayuda de un vecino, que acudió con una picota, pudieron romper la pared de la habitación y pudieron escapar. Mauro estimó que el incendio comenzó alrededor de las 9.30 y recién pudieron salir cerca de las 10.15.
“Salí y sentía la garganta caliente”, describió. “Mi cuñado salió con el pelo todo quemado y tenía quemadas las manos, la cara”, indicó. Su cuñado, Mauro, continuaba esta tarde internado en terapia intensiva del hospital Ramón Carrillo por las quemaduras que sufrió en las vías respiratorias.
“Cuando salí les grité a los bomberos: ¡Están los nenes ahí, sáquenlos!”, recordó, angustiado, Mauro.
Minutos después, bomberos y policías pudieron sacar a la nena. “Mi sobrinita quedó tirada en el pasto como media hora y ningún bombero se acercó a hacerle reanimación”, lamentó Mauro. Cuando el personal del hospital llegó, subieron a la nena a la ambulancia y la trasladaron hasta el centro hospitalario.
Mauro asegura que la pequeña aún respiraba con mucha dificultad. La nena llegó con signos vitales hasta el hospital, donde murió por paro cardiorrespiratorio, informaron después desde la dirección del Ramón Carrillo.
Afirmó que los bomberos llegaron en dos camiones. “Uno se quedó sin agua y el otro tenía poca”, sostuvo, indignado.
Mauro criticó el desempeño de los bomberos y agradeció la ayuda de sus vecinos que intentaron contener las llamas con lo que tenía a la mano.
Contó que su cuñada, y madre de la nena que murió, no estaba en la vivienda porque a esa hora tenía turno con el médico en el hospital y fue con su hija mayor. Su suegra tampoco se encontraba en la casa porque se había ido a trabajar.
Mauro, su señora y su beba de pocos meses se cobijaron en la vivienda de unos vecinos en la calle Chubut al 1442. El joven pidió ayuda para su familia, su cuñado, su cuñada y su suegra, que se quedaron con lo puesto. También materiales para poder reconstruir la vivienda que el fuego devoró.
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