Viernes, 01 de mayo
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Yanina dijo estar “más tranquila” con su agresor en una comisaría

La joven fue baleada por su expareja y ayer se enfrentó cara a cara en una audiencia judicial.

Yanina Muñoz ayer se despertó a las 4. Faltaban casi 7 horas para la audiencia a la que había sido convocada en Tribunales, pero no podía controlar la ansiedad. “Estaba nerviosa porque sabía que lo iba a volver a ver”, explicó. La última vez que había estado cara a cara con su ex, Pablo Cáceres, la joven había terminado internada en grave estado tras recibir 6 tiros en las piernas. Sin embargo, Yanina no se amedrentó cuando declaró ante el juez de garantías Ricardo Calcagno. “Él lo que quiere es matarme”, aseguró y relató el calvario que vive tras haber sido baleada por el padre de una de sus hijas.

Por eso, cuando el juez revocó la prisión domiciliaria, que se le había concedido a Cáceres para preservar su estado de salud, y ordenó que sea alojado en la comisaría 27, con los cuidados médicos necesarios, Yanina se abrazó con sus familiares y respiró aliviada. Las mujeres que estaba en la sala festejaron, con los puños apretados.

Ahora estoy tranquila. Al menos, sé que está en una comisaría, custodiado por varios policías”, sostuvo Yanina tras la audiencia en diálogo con “Río Negro”.

“Verlo (por Cáceres) me dio mucha bronca, me dieron muchas ganas de decirle un montón de cosas, pero por respeto al juez y a las personas que estaban, fui precavida y educada, pero me costó mucho contenerme”, admitió. Señaló, indignada, que Cáceres mientras ella declaraba “se reía”. “Como que le causa gracia la situación en la que me dejó”, sostuvo.

La joven camina con dificultad por las graves lesiones que sufrió en una de sus piernas, donde recibió cuatro proyectiles.

El 17 de agosto pasado, el juez de garantías Bernardo Campana había concedido la prisión domiciliaria a Cáceres a pedido de su defensor particular Horacio Brucellaria. Campana valoró el informe del médico forense y del director del penal 3 de Bariloche, donde el acusado estaba alojado, para enviarlo a un domicilio, con una tobillera magnética y custodia policial.

El fiscal Martín Govetto se opuso y propuso que Cáceres sea alojado en una unidad policial. El abogado querellante Sebastián Arrondo adhirió al pedido del fiscal. Pero Campana desestimó la propuesta.

Cuando Yanina se enteró, criticó la decisión. “Le están dando otra oportunidad para que venga a matarme”, declaró entonces a este diario. Su situación generó la solidaridad de organizaciones de mujeres que cuestionaron el beneficio concedido al imputado.

Por eso, Govetto solicitó ayer a Calcagno que revoque la prisión domiciliaria a favor de Cáceres y lo mandé a la comisaría 27. Advirtió el peligro de fuga y el que corre la víctima. Arrondo avaló el planteo. El defensor pidió confirmar la decisión de Campana.

Yanina sostuvo ante el juez que teme por su vida y que la prisión domiciliaria no es ninguna garantía. “Cáceres le disparó dos veces, piensa que puede haber una tercera? le preguntó Arrondo a Yanina. “Sí pienso que puede haber una tercera vez, él lo que quiere es matarme”, respondió. Tras la audiencia, agradeció el acompañamiento que recibió.

“Lo único que estoy haciendo es luchando por mis derechos y el de todas las mujeres”, afirmó. “Si él me hubiera dejado vivir en paz, no estaría en la situación que se encuentra”, indicó. Y aclaró: “No estoy feliz por la situación en la que me encuentro”.

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Fuente: rio negro
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